En la frontera entre Tailandia y Camboya se han reanudado los enfrentamientos, poniendo en riesgo el frágil alto el fuego respaldado previamente por la administración estadounidense.
Según autoridades de ambos países, el choque más reciente ha dejado víctimas civiles entre la población camboyana y bajas entre las fuerzas tailandesas, con el número de muertos reportado en al menos cinco soldados tailandeses y nueve civiles camboyanos.
La disputa entre Tailandia y Camboya tiene raíces históricas que se remontan a más de un siglo, cuando se trazaron las líneas fronterizas durante la era colonial francesa en Camboya, una herencia de líneas territoriales que han alimentado tensiones recurrentes a lo largo del tiempo.
Este conflicto entre Tailandia y Camboya ha provocado últimamente el cierre de casi mil escuelas en seis provincias camboyanas, afectando a más de 240,000 estudiantes y 9.800 docentes, según el Ministerio de Información de Camboya, según los medios locales. Las provincias afectadas cubren los 817 km de frontera con Tailandia, desde el norte hasta el sur del país.
Más de 100 escuelas han sido transformadas en refugios de emergencia. El ministro tailandés de Educación, Narumon Pinyosinwat, indicó que estas medidas se mantienen por precaución hasta que la situación se estabilice, priorizando la seguridad de los estudiantes y docentes.
Este conflicto centrado en disputas por la delimitación de la frontera y, en particular, alrededor del templo Preah Vihear, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2008. Aunque las tensiones han sido intermitentes, la escalada actual comenzó el 7 de diciembre de 2025, con enfrentamientos militares que han afectado la vida de miles de personas en ambos países.
Expertos en educación advierten que la violencia está privando a toda una generación de oportunidades de aprendizaje y tendrá efectos psicológicos duraderos en los niños. Muchos docentes intentan impartir clases en los campamentos para los desplazados, pero estas iniciativas no reemplazan la educación en aulas equipadas y seguras.
La comunidad educativa y organizaciones como Save the Children llaman a proteger la educación y garantizar espacios seguros, subrayando que las escuelas son esenciales para la normalidad, el bienestar emocional y el desarrollo integral de los niños.
