Por: Redacción Sin Fronteras
El tambor no solo suena, también cuenta historias. El pasado fin de semana, la Casa Provincial de los Misioneros Combonianos en Quito acogió un espacio de formación, resistencia y sabiduría. La Pastoral Juvenil Afro de Quito convocó a un taller vital: un viaje por la historia y la memoria de un caminar que está por cumplir 50 años de vida en el Ecuador.
Aprender para transformar
Por medio de la facilitación de Nieves Méndez y con el apoyo de la Hna. Daniela Macari, los jóvenes no se limitaron a escuchar; se sumergieron en dinámicas de aprendizaje colectivo. El objetivo fue: reconocer la realidad de la población afroecuatoriana en décadas pasadas para entender los desafíos del presente. No se trata solo de datos, sino de sentir la historia en el cuerpo.
«La Pastoral Afro es ese espacio de encuentro para saber que somos únicos, pero iguales en derechos y dignidad», se escuchó durante la jornada.

Una historia que no nació en un escritorio
Uno de los puntos más potentes del taller fue recordar que la Pastoral Afro no es un proyecto burocrático. Nació en la comunidad, en el barrio, en la marimba y en el clamor del pueblo. Aunque sus semillas se plantaron antes, la Pastoral Afro en Ecuador se formalizó a finales de la década de 1970 (específicamente alrededor de 1979). Este proceso, impulsado con fuerza desde el Vicariato Apostólico de Esmeraldas junto a los Misioneros Combonianos, enfocándose en valorar la cultura, espiritualidad y religiosidad propia del pueblo negro. Inspirados en el lema de Daniel Comboni «salvar África con África» surgió para fortalecer la identidad cultural y la espiritualidad del pueblo negro a través de la inculturación del Evangelio.
- Luchas y resistencias: Se recordó cómo la Pastoral ha sido el motor que impulsó el nacimiento de muchas organizaciones afro en el país.
- Identidad: El taller buscó que cada joven se sienta orgulloso de ser hombre o mujer negra, reconociendo que su fe y su cultura son una sola fuerza.
El relevo generacional: «Tomar la posta»
La Iglesia asumió este proceso no como un favor, sino como un compromiso con la justicia. Hoy, cuando la Pastoral se encamina a sus 50 años, el reto es para los y las jóvenes. La memoria es el ejercicio de recordar qué nos han contado nuestros abuelos para no perder el rumbo.
En este caminar, los Misioneros Combonianos permanecen como aliados históricos, pero hoy la posta y el protagonismo le pertenecen a la juventud. Son ellos quienes, al abrazar sus tradiciones religiosas, transforman su identidad en un poderoso camino de libertad.


