mayo 18, 2024
COMPARTIR LA VIDA CON NUESTRO PUEBLO

COMPARTIR LA VIDA CON NUESTRO PUEBLO

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P. João Mponda, mccj. Desde San Lorenzo, Ecuador.

El P. João Mponda, joven misionero comboniano de Mozambique, comparte su trabajo de evangelización que está llevando a cabo en San Lorenzo, Ecuador, donde se encuentra desde hace un año.

En enero de 2021 fui ordenado sacerdote y poco después, fui destinado a Ecuador. Trabajo en el Vicariato Apostólico de Esmeraldas, en la parroquia de San Lorenzo Mártir ubicada en el municipio del mismo nombre. El municipio de San Lorenzo tiene aproximadamente 57.000 habitantes, en su mayoría afroecuatorianos, con una minoría de indígenas y mestizos.

Soy responsable de las tres zonas pastorales rurales de la misión comboniana de San Lorenzo, que incluye treinta y tres comunidades. Éstas se encuentran en tres regiones geográficas y culturales muy diferentes: la costa, donde se encuentra principalmente la población afroecuatoriana; la selva, donde vive la población indígena, y las islas, donde tienen sus hogares los mestizos.

Evangelizar en estas zonas es un gran desafío. Es difícil visitar las comunidades, especialmente las indígenas y las islas, donde utilizamos pequeñas canoas. En el caso de las comunidades indígenas, tenemos que caminar mucho, a menudo entre tres y cuatro horas. Las principales actividades pastorales que llevamos a cabo son la formación de catequistas y líderes locales, formación bíblica, cursos para jóvenes y adolescentes sobre valores cristianos y cursos de música para jóvenes.

Recientemente hemos puesto en marcha una iniciativa llamada «Encuentro de Jóvenes», que consiste en un intercambio de experiencias entre jóvenes de distintas zonas mediante la organización de un campeonato de fútbol en el que participan jugadores afro, indígenas y mestizos. Estos eventos crean un conocimiento mutuo y una mayor socialización entre los miembros de la comunidad.

Con estas actividades formativas y recreativas, tratamos de potenciar a los miembros como personas y a promover una vida en la que estén presentes los valores humanos y cristianos, es decir, la fraternidad, la tolerancia y el respeto. De esta forma, tienen las herramientas para tomar decisiones conscientes en sus vidas y no dejarse llevar por los caminos fáciles de la delincuencia, el crimen y las drogas.

La situación de la misión de San Lorenzo, asolada por la pobreza, la inseguridad y la delincuencia generalizada en casi todas las comunidades rurales en las que estamos presentes, parece decirnos que nuestro trabajo es una batalla perdida. Sin embargo, sin perder la esperanza, estamos llamados a perseverar e implorar la gracia de Dios.

Nuestra cercanía a estas comunidades da consuelo y esperanza a la gente. Nuestra presencia les dice que estamos con ellos en la lucha, que no les abandonamos a pesar de la difícil situación que están viviendo.

El compromiso que los Misioneros Combonianos tenemos con estas comunidades de afrodescendientes, indígenas y mestizos nos lleva a compartir nuestra vida con este pueblo en particular y a entregar nuestra vida a su servicio con alegría y disponibilidad.

Estoy convencido que de estas comunidades cristianas -pobres pero llenas del Espíritu Santo- surgirán diversas vocaciones al servicio eclesial, hombres y mujeres que, en nombre de la Iglesia, darán testimonio de la alegría del Evangelio con todos los pueblos del mundo.