Mensaje final del XXXV Encuentro de Pastoral Afroecuatoriana (EPA)
Reunidos en el XXXV EPA (Encuentro de Pastoral Afroecuatoriana), en la provincia de Esmeraldas, durante los días 24 al 26 de julio de 2026, más de180 representantes y agentes de Pastoral de ocho jurisdicciones del país -Orellana, Sucumbios, Guayaquil, Esmeraldas, Machala, Carchi, lmbabura, Quito, al concluir el Encuentro Nacional de Pastoral Afroecuatoriana (EPA) 2026, bajo el lema «Hacia una paz desarmada y desarmante», elevamos nuestra acción de gracias a Dios por habemos permitido encontramos como hermanas y hermanos para fortalecer nuestra fe, renovar nuestra identidad afrodescendiente y reafirmar nuestro compromiso con la construcción del Reino de Dios desde nuestras comunidades.

Expresamos nuestro más profundo reconocimiento y gratitud al Vicariato Apostólico de Esmeraldas, en su Obispo, Mons. Antonio Crameri, sacerdotes, religiosas, agentes de pastoral y, de manera especial, a las comunidades afroesmeraldeñas que nos acogieron con generosidad, fraternidad y esperanza. Su hospitalidad, organización y testimonio de fe hicieron posible que este encuentro fuera un verdadero espacio de comunión, aprendizaje y celebración.
Reconocemos igualmente a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, por su acompañamiento y respaldo a la Pastoral Afroecuatoriana, reafirmando el compromiso de la Iglesia con la dignidad, los derechos y la evangelización de los pueblos afrodescendientes del Ecuador.
Durante estos días, hemos reflexionado sobre el llamado urgente a construir una paz desarmada y desarmante, una paz que nace del Evangelio, que rechaza toda forma de violencia, racismo, discriminación y exclusión, y que promueve la reconciliación, la justicia, el respeto por la vida y el cuidado de la Casa Común.
Como participantes del EPA 2026, asumimos los siguientes compromisos:
«Esta es la paz de Cristo resucitado. Una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente»; con la esperanza de un pueblo y una Pastoral Afroecuatoriana comprometida a promover: la reconciliación, la justicia, la dignidad de los pueblos afrodescendientes y una cultura de paz.


En el Ecuador reafirmamos nuestro compromiso en:
• Fortalecer la Pastoral Afroecuatoriana como un proceso articulado a nivel nacional, consolidando los espacios de coordinación entre las jurisdicciones eclesiales del país.
• Impulsar procesos permanentes de formación bíblica, teológica, litúrgica, pastoral, histórica y cultural que fortalezcan la identidad afroecuatoriana y el liderazgo comunitario.
• Promover la participación activa de jóvenes, mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores en la vida pastoral, reconociendo sus dones y aportes para la misión de la Iglesia.
• Defender la dignidad y los derechos del pueblo afroecuatoriano, promoviendo una cultura de paz, justicia, equidad e inclusión. (cf. Magnifica Humanitas).
• Acompañar y fortalecer la espiritualidad afro, valorando la memoria histórica, los saberes ancestrales y las expresiones culturales como riqueza para la evangelización. (cf. Asamblea Eclesial de América y el Caribe).
• Consolidar una red nacional de comunicación, formación y colaboración que permita compartir experiencias, buenas prácticas y acciones pastorales entre las distintas comunidades afroecuatorianas.
• Trabajar en sinodalidad con la Iglesia y otros actores sociales para responder a los desafíos que enfrentan nuestras comunidades, especialmente la pobreza, la violencia, la migración, el racismo y la exclusión.
Con esperanza renovada, regresamos a nuestras comunidades convencidos/as de que la paz se construye cada día desde el respeto, el diálogo, la solidaridad, la justicia y el amor fraterno. Que el ejemplo de nuestros ancestros, la fuerza de nuestras comunidades y la luz del Evangelio nos animen a seguir caminando juntos y juntas, fortaleciendo una Pastoral Afroecuatoriana Nacional viva, organizada, profética y comprometida con la vida digna de nuestros pueblos y el cuidado de la casa común.
«Felices quienes trabajan por la paz, porque serán llamados hijas e hijos de Dios» (Mt 5,9).
