18.08.2026

«Basta ya de derramar sangre en nuestras calles»: el clamor por la paz de Monseñor Eugenio Arellano en San Lorenzo

0comments 3.995 mins read
«Basta ya de derramar sangre en nuestras calles»: el clamor por la paz de Monseñor Eugenio Arellano en San Lorenzo Cortesía: Cáritas Ecuador - San Lorenzo camina por la paz 2018

San Lorenzo, Esmeraldas — En el marco de la marcha y la eucaristía por la paz celebrada en la ciudad puerto de San Lorenzo, en el extremo norte de la provincia de Esmeraldas, muy cerca de la frontera con Colombia—, el misionero comboniano y obispo emérito de Esmeraldas, Monseñor Eugenio Arellano, pronunció una homilía sentida que ha conmovido a la comunidad y resonado en todo el país.

Ante una ciudad afligida por la violencia, el prelado no dudó en dirigirse de manera directa y especial a quienes considera protagonistas y autores de los hechos dolorosos que vienen sucediéndose en San Lorenzo. Con la voz cargada de dolor, pero también de firmeza, Monseñor Arellano lanzó un clamor que se volvió el corazón de su mensaje:

«Quiero pedirles y decirles ¡Basta ya! Basta de derramar sangre en nuestras calles. Basta de llenar de duelo nuestras casas. Basta de vestir de luto a tantas esposas y tantas madres. Basta de llenar de lágrimas los ojos de tantas personas».

Un llamado que adquirió una dimensión profundamente personal y conmovedora cuando el obispo emérito, movido por el amor a su tierra de misión, decidió llevar su súplica hasta el extremo de ofrendar su propia vida a cambio del respeto a la de su pueblo:

«Queridos hermanos, se creen fuertes porque tienen una buena metralleta, se creen fuertes porque tienen un arma y creen que pueden decidir quién tiene que vivir y quién tiene que morir. El amor que tengo a la provincia de Esmeraldas me empuja a pedirles a ustedes una vez más no sigan matando, no maten a los pobres de mi pueblo. Y si de algo les sirve, yo les ofrecería, en cambio, mi vida. Pero que respeten la vida de mi gente. No sigan matando. Respeten la vida del pueblo».

Un llamado a la justicia social

En un mensaje dirigido también a las autoridades locales y nacionales, Monseñor Arellano fue contundente al señalar la raíz profunda de la crisis de inseguridad: la desigualdad. Para el misionero comboniano, la paz verdadera no puede existir sin justicia.

«Para que haya paz tiene que haber justicia. Por lo tanto, la justicia social es la condición para la paz social. Solo una verdadera justicia puede darnos una paz que permanezca. Así que reconozcamos que en San Lorenzo hay grandes diferencias sociales… Hay decenas de miles de jóvenes que carecen de toda oportunidad. A quienes la vida les negó todo».

Un diagnóstico que cobra especial relevancia en una provincia que afronta dinámicas complejas marcadas por actividades ilícitas, atentados contra autoridades locales y contextos de pobreza y abandono.

«Nos quedaremos, como se quedan las piedras y los árboles»

Quizás el momento más esperanzador de la homilía llegó cuando el obispo emérito, dirigiéndose al querido pueblo de San Lorenzo, ratificó la voluntad de permanencia y resistencia de la comunidad frente a la violencia.

«Les invito a ratificar nuestra voluntad de no abandonar nuestra ciudad. Nosotros no nos marcharemos de San Lorenzo. No nos marcharemos de aquí. Que se marchen los que matan. Que se marchen los violentos. Que se marchen los que vacunan. Qué se marchen los que secuestran. Que se marchen los que enlutan. Las familias más pobres. Que se marchen los que siguen talando nuestros bosques. Que se marchen los que contaminan las aguas de nuestros ríos con la contaminación ilegal de la minería. Que se marchen los chulqueros que abundan en San Lorenzo y que chupan sangre a los pobres. Pero nosotros, hermanos, nos quedaremos. Nos quedaremos aquí en medio de la violencia. Nos quedaremos en solidaridad con un dolor común, y nos quedaremos cómo se quedan las piedras, cómo se quedan los árboles, cómo se quedan las capillas y los ríos. Nos quedaremos y redimiremos los sufrimientos de la ciudad de San Lorenzo, porque los cargaremos como cruz sobre nuestras espaldas. Nos quedaremos y recuperaremos de nuevo nuestras calles y la gente de buena voluntad volverá a andar y a caminar de la mano por nuestras calles para que pronto vuelva la paz a nuestra afligida ciudad».

Escucha la homilía de Monseñor Eugenio Arellano en la eucaristía por la paz en San Lorenzo

Querido San Lorenzo, mira al cielo. Vuelve a sonreír porque Dios te bendice. El triunfo no es de los que en este momento están escondidos o contando dinero, o empaquetando la droga. El triunfo no es de ellos, porque ellos no conocen el amor. El triunfo es de ustedes, porque ustedes aman. Sigamos sembrando abundantes y fecundas semillas de paz y de bondad.

MOns. EUGENIO ARELLANO

Back to Top