La Iglesia es el único refugio, el único baluarte seguro al que la gente acude. Cuando necesitan atención médica, no pueden pagar sus estudios o no tienen qué comer, cuando hay hambruna, siempre es la Iglesia quien se ocupa de ellos.
Nunca ha estado ligada a ningún gobierno ni presidente. Siempre ha mostrado respeto, pero también crítica hacia los distintos gobiernos que se han sucedido”. En un reciente encuentro con la Agencia Fides, el obispo de Moramanga, Rosario Vella, SDB, ha expresado su gran preocupación por el contexto que atraviesa el país y, al mismo tiempo, su confianza en que todo pueda normalizarse.
Agencia Fides
“Nosotros, la Iglesia de Madagascar, desde el inicio nos hemos ofrecido para un diálogo, conscientes de que la violencia genera violencia. No hubo intervención activa, pero los obispos siempre han apoyado al pueblo. Las cuatro principales iglesias del país estuvieron presentes en la toma de posesión del coronel Michaël, quien además es un protestante practicante –afirma el obispo–. En este momento, la Iglesia se presenta como estructura estable para sostener la vida ordinaria. Por ejemplo, los dispensarios y escuelas de mi diócesis de Moramanga han continuado funcionando, tenemos incluso la universidad. No participamos en manifestaciones porque no hubo, pero realizamos encuentros con jóvenes para que hablaran sobre lo que estaba ocurriendo y ayudarlos a tomar conciencia. La Iglesia es madre que acoge y educa a sus hijos”.
En días recientes, se formó el nuevo Gobierno de transición, anunciado por el coronel Michaël Randrianirina, presidente interino tras la destitución del ex presidente Andry Rajoelina luego de las protestas de finales de septiembre.
