abril 19, 2024
CARTA ABIERTA

CARTA ABIERTA

0comments 4.255 mins read

ANTE LA SITUACIÓN CRÍTICA DE LAS COMUNIDADES DE PALO QUEMADO Y LAS PAMPAS EN COTOPAXI, ECUADOR.

Mons. Luis Cabrera
Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

De mi consideración.

Soy el Padre Julián Vallotto y le escribo desde Palo Quemado donde había celebrado la Semana Santa el año pasado y donde había prometido regresar este nuevo año.
Me dirijo a ustedes como doloroso testigo de la realidad que estoy viviendo y de lo que estoy sufriendo en mi interior.

Padre Julián Vallotto

Permítanme de escribir por orden algunos puntos:

Las poblaciones de Palo Quemado con sus 7 recintos no superan las 270 familias. La cantidad de militares y policías que, desde hace ocho días estacionadas en el territorio, aumentada ayer con unos 50 policías antimotines es absolutamente exorbitante e introduce algo de extraño y provocativo en la pacifica vida de esta población campesina.

La presencia militar y policial concomitante a una así llamada “socialización”, conducida por el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), crea condiciones de miedo y de desconfianza en todos, pero sobretodo en los que están pronunciándose en contra de la minería. Durante la procesión de los ramos un niño decía: ¡Nosotros no estamos en guerra!

El ofrecimiento de las estructuras y de los mismos medios de transporte de la compañía Minera ATICO MININ – LA PLATA son la prueba evidente de los acuerdos ya tomados entre ella y el gobierno.

Estando así las cosas, lo que se está haciendo en la plaza San Marcos, Palo Quemado, con el Ministerio del Ambiente ya no se configura a manera de una consulta popular, como está escrito en el interior de la plaza sino un puro y simple adoctrinamiento hecho a una parte minoritaria de la población.

Esto no permite ni el diálogo ni la confrontación de ideas, al contrario, manifiesta así su naturaleza antidemocrática.

Antes bien, todo esto tienen el efecto de radicalizar el rechazo de los unos en contra   de los otros. Creo que esto es el producto más perverso de una situación que se ha venido dando desde el comienzo de la exploración y de los estudios por parte de la compañía minera ya mencionada.

Este pueblo ha sido y está sometido a una sistemática y programada división que destruye la centenaria civilización campesina que se expresaba con valores de solidaridad, del valor no comercial de la tierra, de una cultura de buena vecindad y de amistad social.

Los campesinos producen para todos EL PAN NUESTRO DE CADA DIA, una parte del cual es consagrado en el santo Cuerpo y Sangre de Cristo que todos asumimos y que celebraremos en el congreso Eucarístico internacional. El trabajo de los campesinos ha permitido a muchos de los jóvenes pertenecientes a esta población de educarse en diferentes tipos de profesionalidad y de formarse en la universidad.

Los campesinos, trabajando la tierra y ofreciéndonos a todos sus frutos, han creado un tipo de civilización de la cual muchísimos de entre nosotros somos deudores y que aquí en estos lugares y en estos tiempos se busca de destruir a beneficio de una civilización artificial inestable y foránea, basada en promesas de dinero, en sometimiento a la ley del más fuerte, en la destrucción irreparable del ambiente y creadora de conflictos sociales.

El martes 26 hubo una concentración en el campo en donde fueron heridos los campesinos por parte de la fuerza del orden y dos campesinos, están gravemente heridos los cuales están en el Hospital. Nos sorprende la tergiversación de la comunicación oficial de los hechos que sigue confundiendo la opinión pública sobre el tema de agresores y agredidos.

Muchos “católicos” están a favor de la empresa Minera, ésta es una de las veces en que yo me pregunto ¿Qué quiere decir para mucha gente ser católico hoy? creo que ya está claro para todos entre otras cosas, que la defensa del ambiente es un punto firme que pertenece a la Iglesia católica. Todos hemos leído y acogido las dos cartas del papa Francisco sobre el tema.

Este punto ha sido reafirmado y aplicado en el caso de Palo Quemado en una entrevista de parte del Obispo de Latacunga, Geovanny Paz, aquí los pro mineros cuestionan esta postura, creo que sea necesaria una declaración pública de solidaridad a la Iglesia de Latacunga y a su Obispo, y al pueblo del cantón Sigchos, que permita a los católicos hacer un buen discernimiento en la situación actual.

Una vez más es verdad lo que decían en los años 80 los anti mineros de Salinas de Guaranda: “Lo que está encima de la tierra es más precioso de lo que está debajo”

Testimonio Párroco Palo Quemado .

Atentamente,
P. Julián Vallotto

Anexo 1: Testimonio de la Hna. Mercedes Herrera, Sierva de la Caridad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *