abril 19, 2024
CORAZONES FERVIENTES, PIES EN CAMINO

CORAZONES FERVIENTES, PIES EN CAMINO

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El papa Francisco ha enviado a la Iglesia universal su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones (Domund), que se celebra el domingo 22 de este mes de octubre. El mensaje papal lleva el título de “Corazones fervientes, pies en camino” y ofrece una reflexión sobre el encuentro con Jesús con los discípulos de Emaús y la transformación que produce en los ellos, destacando tres aspectos principales.

El primer aspecto es que los discípulos de Emaús escucharon a Jesús resucitado que les explicó las Escrituras “y sus corazones se encendieron”. El Santo Padre insiste en la importancia del conocimiento de las Escrituras para la vida de todo cristiano, y todavía más para el anuncio de Cristo y de su Evangelio. De lo contrario, pregunta Francisco, ¿qué trasmitiríamos a los demás sino nuestras propias ideas y proyectos?”.

El segundo aspecto relevante del encuentro del Resucitado con los dos discípulos en el camino de Emaús es que al partir al pan se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Para el Papa, “cada discípulo misionero está llamado a ser, como Jesús y en Él, gracias a la acción del Espíritu Santo, aquel que parte el pan y aquel que es pan partido para el mundo”.

El último aspecto del encuentro de Emaús que señala Francisco es el de los pies de los discípulos que se ponen en camino para ir a comunicarles a sus compañeros de Jerusalén la buena noticia de que Jesús ha resucitado y se les ha aparecido. “No es posible -escribe el Papa- encontrar verdaderamente a Jesús resucitado sin sentirse impulsados por el deseo de comunicarlo a todos”.

La imagen de los “pies que se ponen en camino” nos impulsa, una vez más, a la misión ad gentes, al anuncio de la persona de Jesús y su Evangelio a todos aquellos que todavía no lo conocen. El papa Francisco es firme y claro en su proclamación de que la labor misionera es esencial para la vida de la Iglesia: “Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio y los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie… La conversión misionera sigue siendo el objetivo principal que debemos proponernos como individuos y como comunidades”.

El mismo Papa predicó con el ejemplo poniéndose en camino, a sus 86 años, para realizar un viaje apostólico a Mongolia del 1 al 3 de septiembre. Francisco ha explicado en varias ocasiones que quiso ir tan lejos a visitar una pequeña comunidad católica, de tan solo 1.500 fieles en un país mayoritariamente budista, porque esa joven Iglesia es fruto del celo apostólico de un grupo de misioneros que, apasionados por el Evangelio, llevaron a ese lugar desconocido las semillas del Reino de Dios.

Para el Papa, la humilde Iglesia de Mongolia es una pequeña luz que ilumina a toda la sociedad por su espíritu de solidaridad y servicio a los más necesitados, que se ha convertido en el mejor testimonio de su fe y convincente tarjeta de presentación.

El Santo Padre propone, en cierto sentido, a la naciente comunidad católica mongola como ejemplo de Iglesia misionera que testimonia el amor de Jesucristo con mansedumbre, con el ejemplo de una vida dedicada al servicio de Dios y de los hermanos.

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